La vida en la Web 2.0: Juan Antonio – diciembre 2012

07:00: Me levanto, voy al ordenador, abro Facebook. En mi muro hay un par de comentarios nuevos. Los leo. Doy al “me gusta”. Ya los contestaré. Voy a notificaciones… Uff, cuántas.

07:35: Una vez desperezado y vestido, bajo a desayunar. Abro Twitter en mi nuevo Samsung Galaxy II, y mientras me tomo el café veo los último TT nacionales. No puedo con las Beliebers.

07:47: Salgo para la estación de tren. Llega el tren, me subo, mato por un sitio. Saco el móvil y sigo leyendo los últimos tuits. Nada interesante.

08:33: Llego al trabajo. ¡Hoy no hay jefe en la ofi! ¡Genial!

08:38: Tengo unos 7 emails de Andrés pidiéndome lo mismo que me pidió ayer y que ya le envié. Ya se ve la atención que presta a los emails que le envío. Intento decirle que se lea los emails de ayer sin sonar demasiado antipático.

08:59: Un email de Andrés de nuevo diciéndome que los habrá borrado sin querer. “Borrado” con v. No puedo con la vida. Cualquiera vale para jefe. Se los vuelvo a enviar.

09:02: Contesto a varios whatsapp. Pedro organiza una fiesta en su nueva casa este fin de semana. No me hago mucho de rogar, ¡me encantan las fiestas en casas ajenas! Según veo por su Facebook desde que ella ha ascendido nadan en dinero. Me alegro por ellos, son ideales.

09:11: Me llama el jefe de mi jefe porque está en una reunión esperando mis diseños y que mi jefe no se los manda. Dice que se habrá liado con la Blackberry y que seguro que no sabe reenviar los archivos adjuntos. Envío un mail al jefe supremo con mis diseños, y pongo en copia a mi jefe para que se tranquilice y vea que todo se ha solucionado.

09:27: Recibo un email de Andrés diciendo que le he dejado un poco mal mandándolo yo los archivos, que él sabe mandar emails perfectamente pero que no tenía cobertura. Ya. Claro.

09:31: Voy a la cafetería a tomarme un café. Abro el Google Reader para leer las novedades de la prensa, y se me queda pillado. Reinicio. Estoy suscrito a la RSS de El País y de El Mundo, pero siempre acabo leyendo el 20minutos. Casi que tardaría menos en coger la copia en papel que me ofrecen cada mañana en el tren.

10:08: Tengo el móvil lleno de notificaciones de Facebook. Ya las miraré.

10:10: Me pongo a hacer los diseños de las próximas campañas con lo que puedo, porque aún estoy esperando que mis compañeras de Marketing me digan exactamente el día, la hora y el lugar del evento para poder maquetar todo. Lo mismo de siempre. Es que me ponen de los nervios. Mando un whatsapp a Emilio para ponerlas a caldo y desahogarme.

10:59: Reviso mis cuentas de Gmail y de Hotmail. Qué asco de spam. ¡Que no me quiero alargar el pene!

11:20: Viene una de las Product Manager a preguntarme cómo llevo los pósters del evento. Le digo que estoy esperando a que alguna de su equipo se digne a darme los datos que necesito para acabarlos, que llevo una semana enviando emails preguntando información para poder trabajar, pero que no me contesta nadie. Todo con una sonrisa muy falsa, intentando no destilar odio.

11:40: Se presenta otra de Marketing con la información que necesito en un post-it. Mandar un email debe ser muy complicado para ella, y así además aprovecha, pasea un rato, luce sus zapatos nuevos Loewe y es tiempo que además no estará en su mesa trabajando, esa cosa tan fea que nos gusta hacer a los demás.

11:44: Sigo intentando descifrar qué pone en el post-it. Esto por email no pasaría. Además, no me extrañaría que se hubiera equivocado, y como no ha quedado por escrito, me volverán a echar la culpa a mí. Esta vez pienso guardarme el post-it, y si hay un error que llamen a un grafólogo y vean que la letra es de ella.

12:00: Me llama la jefa de Administración de la planta de abajo, del departamento comercial. Dice que no soportan a las Marketing, que lleva 2 semanas reclamándoles información de la próxima campaña y que siempre le dicen que están muy liadas y que no tienen tiempo. Y se creen que somos tontos y no vemos cómo se tiran horas y horas en la cafetería de cháchara. Le digo que le voy a pasar por email la información que yo tengo para que vaya adelantando trabajo.

13:30: Me voy a comer con los compañeros de trabajo. En un momento en el que se ponen a hablar de Gran Hermano, aprovecho y contesto a varios whatsapp de Nacho, Emilio y Pedro, que no sé para qué me manda un whatsapp si le tengo a 500 metros.

17:00: Salgo del trabajo. Me subo al tren. Me meto en Pinterest, pero desde el móvil no me gusta. Deambulo por las aplicaciones. Veo un par de vídeo clips interesantes en Vimeo sobre cómo decorar tu casa con envases reciclados. Abro Aldiko, y me leo un capítulo de un manual en formato epub sobre Social Media. Vaya tostón.

18:03: Llego a casa. Me meto en Pinterest ya desde el PC, y pineo los vídeos que he visto antes en el blog. Aprovecho y me quedo repineando un rato.

18:45: Me voy a la compra. No hay cobertura en este Mercadona ¡¿por qué?!

19:11: Llamo a mi madre, que como no tiene Facebook, le tengo que contar por teléfono qué tal me va. Menos mal que tengo tarifa plana. A ver si el sábado voy a verla.

20:06: Llega Emilio a casa. Trae cara de pocos amigos. Coge su tablet y se pone a actualizar sus redes sociales. Yo estoy con el portátil intentando actualizar mi blog, comentando en un par de foros, y buscando alguna utilidad más a Google+, que le voy cogiendo el punto, aunque esto es crónica de una muerte anunciada.

21:12: Cenamos. Nos ponemos a cotorrear sobre lo cansino que está todo el mundo en Facebook con lo del calendario maya. Me dice que ha leído que Spotify va acabar como Myspace, y le doy la razón aunque me duele mucho pensar en ello, que yo soy muy de descubrir a nuevos talentos por allí.

21:33: Ponemos un blu-ray en la PS3. La peli es lo peor. Pero claro, estando Michael Bay detrás, no puedes esperar nada bueno.

23:40: Nos vamos a la cama. Echo un vistazo a  Facebook desde el móvil antes de acostarme, mientras mi marido está viendo un sketch en el Ipad de Ellen DeGeneres. Abro el Scribd y me leo un capítulo de una novela gráfica a la que me he enganchado. Sí, es un poco cursi, pero me he enganchado… Le pido que baje el volumen, que incluso con cascos puedo escuchar a Sofía Vergara reírse y así no hay quien duerma.

00:03: Apagamos los dispositivos, nos abrazamos, nos besamos, y sonreímos porque tras disfrutar de lo mejor de las nuevas tecnologías, aún tenemos ganas de seguir disfrutando de lo mejor de los humanos.

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